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Full text of "Caras y caretas n23 21 12 1890"

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GENERAL LUIS EDUARDO PEREZ 


MONTEVIt)EOrDEPARTANENT03 ' 

Un mes $ l.o< 

Seis meses » 5,0' 

Un año . >. 9 ,o 

EXTERIOR 

¿os mismos precios.en m oneda equ/oa. 
lente.con el aumento del Franqueo 
número comente 30 centesimos Húmero atrasado 60 onHesimi 

'DEVENTA EN LAS PRINCIPALES LIBRERIAS- 

OnCINA: Calle Andes 275ialtos) 

MONTEVIDEO_ 


El General don Luis Eduardo Pérez 
ganó á pulso ese grado desde alférez, 
y no ha llegado este año á Presidente 
por sacar veintiún votos solamente. 

De don Luis, es lo mas interesante 
que me ocurre decir en este instante. 


IMP. LIT. LA RAZON, CALLE CERRO N.° 93 A 97 


© Biblioteca Nacional de España 















































178 


CARAS Y CARETAS 


SUMARIO 


Trxto— «Zig-zag», por Eustaquio Pellicer—«Las fiestas 
españolas» (conclusión), por Pancho Montelra— 
«Quince arrobas de sujeto», por XI M.—«La Tem¬ 
pestad», por S. Delgado—«Para ellas», por Ma- 
dame Pollsson—«Santa Feotona mártir», por I. 
Coloma—«Breves y largas», por Domine— «Fuma¬ 
das», per Juan de Haro-«Sport», por Pió—«Pro¬ 
blema», por Marcos Zapata—Menudencias—Cor 
respondencia particular—Avisos. 

Grabados— General Luís Eduardo Perez— ¡NI Koch la 
Balvai—Entre compañeros—Y varios. Intercala¬ 
dos en el texto y avisos, por Schutz. 



¡Uf, qué calor! 


Pesa eu este momento sobre nosotros una 
atmósfera que tiene mas grados que Callorda, 
con tener éste mas grados que el alcohol ale¬ 
mán. 

Todo seria soportable si á la falta de aire 
fresco no se uniese la falta de dinero y la sobra 
de Ministro de Hacienda (dispénsenos don Al- 
cides el modo de señalar.) 

Se ha observado que en época de crisis eco¬ 
nómica se siente con mas intensidad el rigor 
de las estaciones. Y se explica perfectamente: 

Ahora, por ejemplo, nos encontramos sudo¬ 
rosos por efecto del fuego solar; si encima de 
eso nos viene un acreedor á calentar la cabeza 
con apremios ó amenazas judiciales, resulta 
que nos convertimos en áscua. 

Lo mismo acontece en el invierno; salimos á 
la calle con los bolsillos á cero , marcando el 
termómetro lo mismo, y nos transformamos 
en carámbanos. 

La pobreza es un inconveniente para todo, 
aunque crea lo contrario el Gobierno, que es el 
único que no siente frió ni calor ante la que 
estamos pasando. 

Ahi tienen VV. lo que le sucede, por causa de 
ella, al único Ministro sin sable que tenemos. 
Cuando se disponía á prestar el concurso de su 
ilustración á las finanzas, le sorprendió el con¬ 
curso de acreedores, distrayéndole de sus estu¬ 
dios y obligándole á dejar en suspenso todos 
esos pagos de eventuales que se han estado 
haciendo para los comisionados en Europa y la 
limpieza de letrinas en Paysandú. 

Y no es eso lo peor, sino que la prensa hace 
hincapié en el mal estado de sus negocios para 
tratai- de despicarle del Ministerio. 

El, aposar de todo, se obstina en no salir, 
diciendo al que quiere oírlo: 

—No renuncio porque creo estar cumpliendo 
con mi deber. 

Ese es, precisamente, el principal fundamen¬ 
to eu que se apoya la prensa y sus acreedores. 
(Los del Ministro) 

Si en vez de cumplir con su deber cumpliera 
con su papar, ni los unos le declararían en 
quiebra, m los otros verían mala, por ese lado, 
su permanencia en el puesto que ocupa. 

Por fortuna para D. Alcides, el que la pren¬ 
sa le vea de Ministro, con buenos ó malos ojos, 
le tiene enteramente sin cuidado. 

—¿Qué es la prensa al lado de un Ministro, 
por mas ingleses que tenga? Nada; un cero á 
ia zurda ,—se dirá para sus adentros y quizá 
para sus afueras, el Sr. Montero. 

Si por tal prensa tiene á la independiente, le 
sobia razón. 

Es una vocinglera sin otro mérito que el de 
saber llamar por su nombre á los malos gober¬ 
nantes y el de indisponer á la opinión con las 
irregularidades de los mismos. 

Otra cosa seria, si aludiese á la prensa ofi¬ 
cial, lo que no creemos posible en el señor 
Montero ni en ningún ministro. Ella es la que 
verdaderamente representa la opinión del pue¬ 


blo, si por pueblo se entiende la masa de po¬ 
blación, pues sabido es que con el aumento de 
diputados, hecho recientemente, son pocas las 
personas que no tenemos asiento en las Cᬠ
maras. 

Cuesta ahora tanta dificultad encontrar en la 
República una persona civil que no sea Repre¬ 
sentante, como en el ejército un soldado raso, 
y como en el Tesoro público un peso; por lo 
tanto, la prensa oficial, puede decirse que de¬ 
fiende los intereses de todos los habitantes de 
la República. 

Ya verán VV donde va á parar esa otra pren¬ 
sa en cuanto á la oficial se la atufen las nari¬ 
ces un poco mas de lo que las tiene ahora. 

Por de pronto ya se dice por ahí que va á 
presentar al Gobierno una ley de imprenta 
concebida en los siguientes términos: 

Artículo 1 0 Queda prohibida la libre emi¬ 
sión del pensamiento para todos los que no 
piensen como el Gobierno. 

Articulo 2.° Ningún diario podrá estampar 
en sus columnas el nombre del Jefe del Estado 
sin anteponer los adjetivos de «ilustre», «mag¬ 
nánimo», «sapientísimo», «honorable» y «ecu¬ 
ménico». 

Artículo 3.° No podrán ponerse en tela de 
juicio las condiciones de esiadista de ninguno 
de los ciudadanos que estén al frente de los 
Ministerios. Al mas adoquin de ellos se le de¬ 
signará con calificativos que le acrediten de 
talentudo. Los actos que ejecuten en el desem¬ 
peño de su cometido se entenderán acertados, 
patrióticos y honestos, por todos los periodis¬ 
tas, aunque estos tengan la certeza de que son 
contra la moral administrativa ó contra el sen¬ 
tido común. 

Artículo 4." Todos los ciudadanos en su ca¬ 
rácter de periodistas, deberán tener el mismo 
color político que el partido gobernante. 

Art. 5.“ Cuando el Erario público por mano¬ 
tees ágenos á las necesidades del país, sufra 
quebrantos que le obliguen á buscar emprés¬ 
titos, la prensa se inspirará con el mayor opti¬ 
mismo y hará saber en el exterior que aquí los 
árboles" dán levitas como en Jauja, para que los 
banqueros se animen á prestar latas. 

Artículo 6.° Los redactores de diarios se li¬ 
brarán, como de desbeberse en la cama, de anun¬ 
ciar al público cuanto se refiera á complots que 
se fragüen para derrocar al Gobierno. Harta 
desgracia tiene éste con necesitar dormir con 
un ojo abierto, como las liebres, para no dejar¬ 
se sorprender por el enemigo, 

Artículo 7.° Los editores de diarios, harán 
que los reporters y gacetilleros, recojan sus 
noticias en la Secretaría particular del Presi¬ 
dente. publicando, cuando el Gobierno lo ne¬ 
cesite, los artículos que reciban de dicha Se¬ 
cretaría. 

Artículo 8.° Los diarios no podrán publicar 
en la sección destinada á los avisos y mucho 
menos en las otras secciones, ningún llama¬ 
miento de Juzgado en que vaya envuelto ud 
Ministro con sus acreedores 

Artículo 9.° No se consentirá la circulación 
de ningún diario ni periódico que no exprese 
debajo de su título su condición de liberal , in¬ 
dependiente y dejensor de los intereses de la patria. 

Artículo 10.° En las crónicas parlamentarias 
que los diarios publiquen, tomadas de los 
apuntes taquigráficos hechos durante las se¬ 
siones se omitirán todos los discursos que im¬ 
porten una oposición á los planes del Gobierno, 
aprobados de antemano por su mayoría. Anexa 
á esta condición se impone á los editores de 
diarios la de publicar en hoja suelta y en ca- 
ractéres impresos con purpurina de oro el pri¬ 
mer discurso que pronuncie Peña ó alguno de 
los señores diputados que basta la fecha no tu¬ 
vieron necesidad de hacer uso de su elocuencia 
por haberla podido sustituir con ligeros mo¬ 
vimientos de cabeza. 

Artículoll.® Cuando ud periodista pase en la 
calle por junto al Jefe del Estado deberá arrodi¬ 
llarse ante él, besarle la mano y preguntarle si 
necesita darse algún bombo. El encuentro con 
un ministro se cumplimentará haciendo una 
curva pronunciada con el cuerpo, descubriéndo¬ 
se completamente la cabeza y apresurándose á 
quitar de la vereda cualquier objeto que pu¬ 
diera perjudicar en su tránsito-lopez al Secre¬ 
tario de Estado, como ser: cáscaras de banana, 
idem de naranja, puchos de cigarros de hoja 
muy húmedos, ó paquetes de acciones de la 
Compañía Nacional, que ahora hadado el pú¬ 
blico en tirar por el suelo. Hecho esto se diri¬ 
girá el periodista al distinguido peatón con 
estas palabras: «¿Precisa V. E. hacer pública 
alguna desús maravillosas concepciones?» 

Artículo 12.° Los diarios ó periódicos que in¬ 
tercalen en su texto grabados representando á 


los hombres políticos en el poder, se abstendrán 
de alterar las líneas de sus facciones para ha¬ 
cerlas feas ó ridiculas. El cuerpo guardará pro¬ 
porción con la cabeza, excepto en aquellos re¬ 
tratos, como el de Granada y otros, en que ne¬ 
cesitase el dibujante usar de la desproporción 
para ajustarse a la verdad. Todas las personas 
pertenecientes al Gobierno que deseen dar á la 
estampa los periodistas, aparecerán en los di¬ 
bujos vestidas con arreglo á la mas rigurosa 
etiqueta, aunque el retratado vista ordinaria¬ 
mente con desaliño ó correctamente andrajoso. 

Articulo 13. 0 Para estimular la inmigración 
la prensa dirá constantemente que el Gobierno 
no descansa en poner vias de comunicación en 
todas las zonas agrícolas del país; que la tierra 

E roduce cóndores con solo sembrar billetes del 
anco Nacional, y que Cassey tiene proyectos 
de colonización que garautizan hacer de cada 
agricultor un Baring y de cada agricultora 
una RolcMla. 

Artículo 14°. Los diarios guardarán silencio 
absoluto en los gastos extraordinarios que 
efectúe la Jefatura Política, comprendiéndose 
como tales, los que efectúe el señor Morera en 
la conducción de presos y los que origine la 
compra de gemelos de teatro. 

Artículo 15.° y último. La falta de cumpli¬ 
miento á cualquiera de estos artículos tendrá 
como penajninima la mazhorca con todas las 
consecuencias que origine la mala disposición 
de las azoteas para huir de las imprentas, y co¬ 
mo pena máxima, hacer un viaje á Puerto Rico 
en un cascaron de nuez y á 1a vuelta estar ocho 
dias en el Batallón de Valentín Martínez cuan¬ 
do haya buenas varas de fresno en el cuartel. 

Esto, sin perjuicio de suspenderse la publica¬ 
ción que haya contravenido á las disposiciones 
consignadas en esta Ley'de Imprenta.» 

En cuanto se ponga en vigencia esta Ley, 
que nos han dicho no tardará mucho, porque 
tiene en ello gran empeño el Secretario par¬ 
ticular del Presidente, el pais va á quedar 
hecho una balsa de aceite.... sin corbata blanca. 

Y es casi seguro que no sentiremos tanto el 
calor como lo estamos sintiendo. 

¡Qué lo hemos de sentir! En esa fecha nos 
moriremos todos y todavía no se ha dado el caso 
de que un muerto sude. 

Mientras tanto esperemos con ansia el resul¬ 
tado de las elecciones. Dicen que caerá sobre 
nosotros como un balde de agua y siempre son 
de agradecer en este tiempo las noticias hidro- 
sensacionales. 

Dicen que ayer se leia en el comedor de proa 
de la casa del "Presidente un extenso telegrama 
del Ministro Oriental en Buenos Aires, referen¬ 
te á las noticias que sobre revolución... (¡chi- 
ton!).y que uno de los que estaban pre¬ 

sentes exclamó: 

—Señores, no saben VV. lo que envidio á 
nuestro representante en la República Argen¬ 
tina, cuando se hacen sentir estos calores tan 
fuertes. 

—¿Por qué? 

—Porque se llama Frías. 



ha Fiesta Española 


(Conclusión) 

Quien quiera aprovechar bien la jornada, 
Vayase para alia, porque es el modo 
De verlo, oirlo y disfrutarlo todo, 

Y hallándose la senda tan trillada 
Del sitio do la fiesta se celebra 
No hay mas que abandonarse á la corriente 
Que desde el Paso, cual raudal creciente, 
O á modo de fantástica culebra, 

Avanza entre tupidos florestales 
Palacetes y quintas de recreo 
Ocupados por ínclitos mortales 
De ios muy pocos que en Montevideo 
Tuvieron el buen tino y la cordura 
De no haber convertido sus caudales 
En papeles mojados, 

Según se les ve al paso arrellenados 
Su placidez luciendo y su gordura. 


Una vez ya traspuesto el enverjado 
Que la quinta circunda 


© Biblioteca Nacional de España 




CARAS Y CARETAS 


179 


Sentirás aunque estés muy resfriado 
El olor de las flores... y el asado, 

? ue la pradera por doquier inunda, 
verás i derecha y á siniestra, 

Cien carpas y entoldados diferentes 
Donde bajo el imperio de la gula 
El pueblo soberano nos demuestra 
Que quien tales tajadas embaúla 
Con su conducta una protesta lanza, 

Quizás sin qne la note, 

Contra el bello ideal de D. Quijote 

Al par que entona un himno á Sancho Panza. 


Pero creo oportuno que dejemos 
Los comentarios y filosofías 
Para mejores dias 

Y que tranquilos nos encaminemos 
Hacia la carpa aquella blanca y roja 
Que es donde año tras año se congrega 
Todo lo mas florido y mas granado 
De la gente gallega 

Y donde debe haber quien nos acoja 

Con gran cordialidad, porque es costumbre 
Entre ellos tener siempre bien provista 
Una mesa á merced de aquel que llega, 

De modo que pasar puedes revista 
A cuanto jugo aá naturaleza 
A influjo de tu lumbre 

Y pedir á tu antojo con franqueza: 

Allí pastelería, aquí cerveza, 

Jerez, Champagne, Clicot, Coñac, Oporto 
Etcótra, etcétra... que el relato corto 
Por miedo de abombarte la cabeza! 

¡Un peligro tan solo aquí se fragua 

Y es el que haya de todo menos agua 1 
Si quieres recepción muy semejante 

A esta merecer, sigue conmigo 
A otra carpa contigua que enarbola 
Sobre su frontispicio con orgullo 
La bandera española. 

Es la carpa oficial; allí testigo 
Serás de cómo trincan, al arrullo 
De speecs entusiastas y patriotas 
Españoles, franceses, italianos, 

Rumanos, oriéntalos, argentinos, 

Brasileros, chilenos, lusitanos, 

Griegos, tirios, troyanos y hasta... chinos. . 
Que en el nombre de varias comisiones 
Formulan sin cesar votos y botas 
Por la fraternidad y la armonía 
Que debe de imperar entre las gentes 
Que de veinte regiones diferentes 
La vieja Europa al Nuevo Mundo envia. 


Mas noto que hora es ya de que salgamos 
A dar la vuelta en torno, y que veamos 
Cual todos se solazan á su modo: 

Aquí vése un gaitero de monteira: 

Esto es, de mi apellido, 

Que tiene un vasto corro reunido 
Viendo bailar la jota ó la muñeira; 

Allí unos compadritos de golilla 

Al éeo de una murga 

Forman grupo entre bulla y bailoteo; 

Mas allá los oriundos de Castilla, 
Valencia ó Aragón, con su guitarra 
Inician la gran farra 
Al compás del fandango ó el jaleo; 

Mas léjos un beodo 

Busca dando traspiés algún recodo 

Donde entregarse en brazos de Morfeo. 


En tanto se disgregan por doquiera 
Llenando los caminos y senderos 
Que se cruzan en todas direcciones. 

Ricas damas y apuestos caballeros. 

Mientras que de cada árbol á la sombra 
A uno y otro lado de fas sendas, 

Instalan las familias sus meriendas 
De Dios en gracia y paz sobre la alfombra 
Que la yerba les brinda; 

Mas deja caro amico que prescinda 
De entrar en mas detalles; es la hora 
De volver á tu ocaso, 

Dejando que la sombra bienhechora 
En que tu ausencia sume el hemisferio. 
Favorezca la dicha y el misterio 
De la amante pareja, 

Que fraguando quizás un gatuperio 
Esquiva los encuentros, y se aleja 
Buscando soledad en la espesura 
De las frondosas márgenes del rio: 

Que á despecho de cuanto se murmura 
Sobre si hay ó no hay tal ó cual lio, 

Sobre si llega al colmo ó si no llega 
De la moderna edad el estravio. 

El mundo en tanto sin cesar navega 
Por el piélago inmenso del vacio. 

Pancho Monteira 



Quince arrobas de sujeto 


APUNTES DE UN HOMBRE DE BIEN <¿UE YA NO CABE 
EN EL PELLEJO 

Yo he sido delgado, muy delgado, como un fideo. 

¡Ay! ¡Qué tiempos aquellos en que mi persona es¬ 
taba en armonía con mi nombre y apellido! 

Entre paréntesis: me llamo Canuto Delgado. 

Cada vez que recuerdo aquella época, aquella ba¬ 
zofia que nos daba la patrona, aquel catre duro, aque¬ 
llos malos ratos resolviendo ecuaciones de segundo 
grado, me regodeo de envidia. ¡Qué feliz era en¬ 
tonces! 

Hoy tengo comida selecta, cama mullida, paz en el 
espíritu y salud inmejorable, y soy, sin embargo, el 
más desdichado de los mortales. 

¿Por qué? Por mi gordura, por mi obesidad. 

boy grueso, muy grueso, extraordinariamente grue¬ 
so, soy una especie de suma en que los sumandos fue¬ 
ran Granada, Peña y Floro Costa 

Hace años me casé; ¡no se casen VV. los que lean 
mis desdichas! ¡Quién sabe si mi gordura empezó en 
el altar! 

Al poco tiempo de casado observé que comenzaba á 
engordar, y la verdad, me halagó la observación, por¬ 
que cuando yo era flaco tenia muy mal concepto for¬ 
mado de los flacos. Me parecían representantes del 
espiritismo, figuras económicas, embajadores de la 
dieta, estampas de la vigilia... ¿qué se yo? 

Tan mal concepto como tengo hoy formado de los 
gordos, que me parecen glotones, bombos ambulantes, 
gente nunca satisfecha, orgullosos... 

Mi gordura, que comenzó á poco de casarme, fué 
en aumento paulatinamente. 

Parecía que todos los alimentos que tomaba se 
transformaban en grasa repentinamente. 

No tardaron en comenzar las puyas de mis amigos. 

—¡Vamos! ¡No dirás que te sentó mal el matri¬ 
monio! 

—¡Qué bien te trata tu mujer! 

—Pero, chico ¿tú de qué te alimentas? 

Luego empecé á sentirme estrecho en la ropa, á 
andar con dificultad, á sofocarme por cualquier ejer¬ 
cicio que hacia 

Llegó dia en que las cuchufletas de los que pasa¬ 
ban á mi lado por la calle aumentaban mi sonrojo y 
me oprimían la garganta. 

—Echate á un lado que viene el carro de la carne 
—decia uno. 

—Ya no puede tardar San Martin—exclamaba 
otro. 

—¡Qué buen destino debe tener ese caballero!— 
murmuraba el de mas allá. 

Y ¡vaya V. á contestarles! Yo comprendía qne te¬ 
man razón. Dentro de mis ideas de tolerancia y es- 
pansion admito que el hombre tiene perfecto derecho 
para criticar las obras de la naturaleza, y yo me con¬ 
sideraba como una muestra de la esplendidez y su¬ 
perabundancia divinas. 

Entonces empezaron los consejos de unos y las ob¬ 
servaciones de otros, todos con buen fin, tooos por 
mi bien, pero que me agobiaban sin cesar. 

Ustedes ya saben lo que son los amigos consejeros. 

—¿Por qué no gastas faja de contención? ¡Mira 
que ese vientre!... 

Me fajó, pero me ahogaba; y cuando al acostarme 
me quitaba la faja, parecía que había engordado más 
durante el dia. 

—No es eso; haz gimnasia—me dijo otro,—tú lo 
que necesitas es convertir la grasa en nervios. 

Hice gimnasia, y mi gordura aumentaba ai par que 
mi robustez. 

—Lo que debes hacer es no beber agua; el agua es 
mal sana; dá gordura, pero una gordura linfática, que 
es lo que tú tienes. 

¡fra de Dios! Me entregué al vino, y cada gota de 
él me daba un aumento de un cuartillo de sangre. 

—Pasea mucho, viaja, haz ejercicio; si ahora hubie¬ 
ra guardia nacional te sentaría muy bien coger el fusil. 

Paseé, viajé, tiré á la barra, jugué á la pelota... 
todo inútil. 

Hoy he abandonado ya todo régimen y sigo en¬ 
gordando... engordando... engordando... 

El sastre me dijo hace tiempo: 

—Amigo D. Canuto, no podemos seguir así. 

—¿Cómo? 

y-jComo seguimos. Usted engorda sin decoro, y las 
medidas lineales no crecen á proporción. Con lo que 
antes le hacía á V. un traje, apenas hay hoy para 
unos pantalones. Antes le podía hacer á V. un terno 
por jo pesos, y francamente, me ganaba lo menos la 


mitad. Hoy con los 30 pesos no tengo ni para forro. 

—Eien ¿y qué ? 

—Que no puedo hacerle á V. trajes á menos de 
100 pesos. 

—Bueno, hombre, me conformo. 

—Corriente; pero no siga V. engordando, porque 
si no dentro de pocos meses tenemos que volver á 
aumentar el precio. Mirese V. al espejo, D. Canuto; 
V. abusa; ¡yo no sé cómo hay quien le alquile a V. 
una habitación, con ias casas tan endebles que se ha¬ 
cen ahora! 

Todo eso es verdad, y no tengo ni aun el derecho 
de decir «¿y á V. qué le importa?» porque me con¬ 
testan lo que me contestó un caballero un dia que 
subí en el tranvía. 

—A mí no me importa que V. sea gordd, pero me 
importa que vuelque el coche por V. y se caiga V. en¬ 
cima de mí. ¿En qué Constitución ha encontrado V. 
la libertad de engordar hasta ese extremo? Pues qué, 
¿los derechos individuales de cada uno no están li¬ 
mitados con los derechos de los demás? Lo que es el I 
candidato á quien dé V. su voto, ya puede contarse 
elegido, porque V. no es un elector, sino una cir¬ 
cunscripción. ¡Y dicen que aquí están caros los co¬ 
mestibles! ¿No han de estar, viviendo V. entre 
nosotros? Diga V. que aquí no hay orden, ni equi¬ 
dad, ni gobierno, ni nada. Si no ¿cómo le habian de 
consentir á V. en la nación? ¡Vaya un verano que nos 
espera si V. no se vá de aquí!... 

¡Jesús lo que aquel hombre despotricó! ¡Y yo ca¬ 
llado! ¿Qué le iba yo á hacer? 

Vean VV., pues, si no es desdichada mi vida v 
angustiosa mi situación. 

No tengo más esperanzas que la muerte; pero el 
caso es que los médicos me dicen que tengo una sa¬ 
lud á prueba de bomba, y que viviré mucho tiempo. 

¡Ah! y que seguiré engordando. , 

¡Dios mió! ¿qué va á ser de mí? Y el dia que mi; 
muera, ¿dónde me van á enterrar? 

Me han dicho que el Buceo es grande. Esto me 
consuela; con la mitad tendré bastante. 

Hago públicas estas lamentaciones, para que sepan 
los lectores que lloro, no digo á lágrima, sino á cán- . 
taro vivo. 

Siquiera que me compadezcan las gentes! 

Por la copia, 

M. M. 



Mientras escribo sin fijarme, al vuelo, 
allá arriba, en el cielo 
parece que se libra una batalla; 
tras el plomizo, impenetrable velo 
todo se descompone, todo estalla, 
y vomiian los negros nubarrones 
continuos chaparrones. 

No quiero confesar que me amedranta 
el tremendo fragor de la tormenta, 
pero aunque algún ateo de guirlache 
se incomode conmigo,. 
y de cursi me tache, 
mi insoportable pequeñez maldigo. 

Cuando retumban siñ cesar los truenos, 
¡vamos! no puedo menos 
de traer enseguida á la memoria 
al que recorre el mar de polo á polo, 
expnesto siempre á perecer sin gloria, 
y solo, ó casi solo, 
siente bajo su planta 
el mar qne se revuelve y que se agita, 
y á las nubes bramando se levanta, 
y al abismo, después, se precipita. 

Desnudo, jadeante, desgreñado, 
el hacha al cinto y en la mano el cable 
desprecia, mientras lncha denodado, 
la vida miserable. 

Y rompe, y corta, y raja, 
mientras el barco cruje y cabecea 
y el rudo vendaval le zarandea 
lo mismo que una paja. 

La tempestad bravia 
golpea sin cesar en el escudo, 
sin velámen ni guia, 
y á las olas y al cielo desafia 
impasible y ceñudo. 

Entretanto, en la tierra, 
cuando una nubecilla nos aterra 
y extiende la negrura por el cielo, 
procuramos cubrir con el pañuelo 
el sombrero de copa 
que se pone lo mismo que una sopa. 


© Biblioteca Nacional de España 






m 













































































La humanidad se asusta y se acoquina, 
y hay bravucón que jura y se insolenta, 
y se pasa las noches de tormenta 
metiao en la cocina. 

S. Deloado 


Se usan mucho los trajes de lana tennis, fondo blan¬ 
co con rayas grises ó de varios colores. Como forma 
se ha adoptado para ese traje la pollera redonda con 
pespuntes, la chaqueta con solapas de seda y cami¬ 
seta Malaaor ó bien la chaqueta cruzada con dos hile¬ 
ras de botones de nácar y grandes solapas forradas 
de seda. 

Es la última novedad y reemplaza al smoking. 

Las pequeñas capotas son coquetas en extremo. 
Con su fondo todo de flores y >us envolturas de tul, 
forma el tocado mas bonito que se pueda soñar. 

s —\ Madame Polisson 


jCáspita! ¡Ya se puede asegurar que seria impor¬ 
tante el Consejo! 

¡Tres horas largas!... ¿Cuántos minutos tendría 
cada una?... ¡Lo menos cien! 

La verdad es que si no fuera por la prensa, esta¬ 
ríamos viviendo en Bahía ó las Batuecas. 

No quiero acordarme del tiempo que he pasado 
creyendo que las horas eran iguales entre si, y que 
no las había ni mas cortas ni mas largas. 

Pero, á Dios gracias, ya he salido de mi error. 

Lo único que sie- o es que mis relojes—aprovecho 
esta ocasión para cir a VV. que tengo dos—no 
me sirven para nada, porque los malditos de ellos, 
construidos, sin duda, por artífices rutinarios, no dis¬ 
tinguen de horas, y las señalan todas de igual du¬ 
ración. 

Pero ¡cómo ha de ser! 

.¡Ah! ¿Otra interpretación?... ¿Conque en el 

suelto copiado, y donde dice tres horas largas, debe 
entenderse mas de tres horas ? Muy bien. Pero, señor, 
¿éstos son periódicos ó rompecabezas? 

Señores periodistas, por supuesto ilustrados, y no 
se den por aludidos los que no deban darse, ¿no 
creen VV. que seria muy conveniente que de hoy en 
adelante empleáramos siempre estas dos palabras: 
breve y larga, en su verdadera y genuina acepción? 
¿Sí? Pues por lo que á mí toca, que es poco, cuando 
ustedes gusten 

Porque, siguiendo la senda emprendida, vamos á 
tropezar un día con un periódico que estampe en sus 
columnas la noticia siguiente: ■ 

«Ayer se reunieron á comer en las Pyramides diez 
hombres largos. Los manjares breves; pero exquisitos.» 

Dómine 


Santa Feotona, mártir 


(FELICITACION) 

Horrorosa visión de carue y hueso; 
cara de purgatorio; horrible cara, 
loco de ser habría quien pensara 
que en amorosa red me tengas preso. 

Pródiga en fealdades con exceso 
y de hermosura con exceso avara, 
si es divina tu hechura, hechura rara, 
pardiez que tuvo Dios perdido el seso. 

Suegra del mal humor, sin duda, tanto 
en el ánimo infunde, á cualquier hombre, 
tu temerosa fealdad espanto, 
que no estrañes, mu¡er, que hasta me asombre, 
que haya en la corte celestial un santo 
que se preste á ser santo de tu nombre. 

__ 1. Coloma. 


de fan- 

■ jaquette de taisie cualquiera, 

están muy de moda en nuestras 
elegantes. Hasta se vén trajes con po- 
K) llera completamente redonda, chaqueta 

f abierta y camiseta de foulard ajustada á un forro 
y formando cuerpo con la chaqueta. 

Un modelo muy bonito en eíta clase es el de jerga 
celeste con pollera redonda y quince hileras de pes¬ 
punte. La chaqueta es de jerga, entreabierta adelante, 
dejando ver una pechera de camiseta en foulard celes¬ 
te, salpicada de lentejuelas color paja. La camiseta 
es fruncida a! cuello y al talle y tiene una pecherita 
dobladillada. 

Se han ingeniado para hacer el interior de las cha¬ 
quetas de mil modos distintos Algunas personas un 
poco originales han adoptado como corbata una ban¬ 
da de seda simplemente ceñida al cuello en una sola 
vuelta, cruzando sus extremidades sobre el pecho y 
sujetándolas un poco arriba del talle con un pren¬ 
dedor. 

Por lo que hace á las chaquetas de que hablamos, 
están bordadas, unidas ó guarnecidas con aplicacio¬ 
nes de cuero ó de paño. Son especialmente bonitas, 
hechas de un paño color grain de poudre, con grandes 
mangas á btgol de seda negra cubiertas con tul ó con 
un filet sembrado de lentejuelas de terciopelo. 

Se arma ese tul ó ese filet con mucha amplitud á fin 
de que las mangas formen hueco arriba, terminándose 
despuss por un puño ajustado. 

Además 
de esas 

guipure y 

• viene á anu¬ 

darse adelante. La manga ajustada hasta el codo 
tiene hombreras bastante grandes y un vuelo á la 
Mazarin que cae sobre la muñeca. 


Fumadas 


¡Qué chasco te has llevado, Sinforiana! 
¿Te acuerdas del jazmín casi deshecho 
que ayer de tarde coloqué en tu pecho 
y luciste en la calle tan ufana? 

Pues era el mismo que, por la mañana 
regalaste á tu novio, (muy bien hecho) 
mas el pobre, tal vez de satisfecho, 
olvidó que era tuyo y lo dió á Juana. 

Esta, que solo sueña en atraparme, 

(y yo en huirle siempre voy soñando) 
quiso con el jazmín alucinarme. 

Al punto lo acepté y me fui volando 
donde estabas, cansada de esperarme, 

¡como á los mil que vienes engañando! 

Juan de Haro 


¿Se escribe la palabra «periodista»? Pues hay que 
añadir el adjetivo «ilustrado» para que la frase re¬ 
sulte completa y suene bien. 

No es que yo rechace el epíteto, ¿por qué? ¿A mi 
que me importa que se prodigue? 

Además, sé que hay periodistas que le merecen, 
bien que muy pocos, y esto basta para que un espíri¬ 
tu justiciero como el mió—dicho sea sin alabarme.— 
no pueda pedir su absoluta supresión. 

Pero ¿no les parece á la turba multa de noticieros 
y husmeadores ae crímenes que, para hacerse dignos 
de esa ilustración que tan graciosa y modestamente 
se conceden, seria bueno que empezasen á escribir 
en castellano? 

No vale protestar, caballeros, que, como vulgar¬ 
mente se dice, estas son habas contadas. 

Y para el que lo dude, ahí va la prueba. 

Acabo de leer en un periódico de gran circulación, 
y de cuyo nombre me acuerdo perfectamente: 

«Se ha ausentado para Buenos Aires por breves 
dias ».... 

¡Bueno! Pues yo pregunto, y dispensen VV. la 
curiosidad; ¿qué se quiere decir cuando se dice bre¬ 
ves dias ? 

Comprendo perfectamente que los poetas en esta¬ 
do de canuto hablen todavía de pies breves, porque 
hay muchos que no lo son, y bueno es ir buscando á 
cada pié la horma de su zapato... 

Pero ¡dias breves! Vamos, que no lo entiendo. 

Por mi cuenta, no hay dia que no se componga de 
veinticuatro horas, ¿á qué, pues, ese afan, injusto y 
arbitrario, de empequeñecer y rebajar á algunos de 
ellos? 

... ¡Ah! ¿Conque el ilustrado periodista ha queri¬ 
do decir que el caballero ausentado estara en Buenos 
Aires pocos aias? 

¡Perfectamente! 

Pero ¡caracoles! ¿por qué no lo ha dicho? 

Sin duda porque no se tome á vanidad su deseo de 
escribir bien el castellano... 

¡Hay gente tan modesta! 

Y vamos con la segunda parte de este articuiejo. 

El mismo periódico á que antes me referí, y de 

cuyo nombre me sigo acordando, decia hace poco en 
un suelto politico: 

«El acuerdo de Ministros celebrado ayer fué muy 
importante. Los Secretarios de Estado estuvieron 
reunidos tres horas largas .» 


En la noche del mártes se efectuó en los salones 
del Jockey Club la apertura de las propuestas de ca¬ 
ballos que deben tomar parte en el Gran Premio 
Internacional, tiro 2,500 metros, que se correrá en 
el Hipódromo Nacional el 18 de Enero próximo. 

Como verán nuestros lectores el Gran Premio ha 
sido llenado á entera satisfacción y ahora que la in- 


© Biblioteca Nacional de España 











CARAS Y CARETAS 


183 


cógnita se ha despejado y que vemos que de todos los 
cucos con que nos amenazaban los porteños solo han 
sido inscriptos Revelación, Athos II, y Camors, úni¬ 
cos adversarios de los anotados dignos de respeto 
por parte de Guerrillero, Buricayupi, Combate, Cor¬ 
dón y la misma Financiera, no es difícil suponer que 
los campeones de allende el Rio tendrán que echar- 
mano hasta de sus últimas reservas para arrebatar á 
nuestros corceles á la par que la gloria de la honrosa 
jornada las atrayentes mil con el simpático busto de 
la Reina Británica. 

Poi lo mismo que las anotaciones del Gran Pre¬ 
mio han sido pocas en comparación con las de otros 
años, se comprende que el lote vá á ser eximio, 
pues los propietarios han hecho caso omiso de los que 
podrían hacer juego para anotar á sus mejores cam¬ 
peones. 

Hé aquí los nombres de los caballos anotados con 
el peso que á cada uno le corresponde llevar en la in¬ 
teresante carrera: 

Triboulet <o 1/2 kilos, Voltigeur 57 id, Buricayu¬ 
pi 58 1/2, Maquiavelo 46, Disoluta 4^, Twin 44. 

Górdon 58 1/2, Hervidero 57, Recuerdo 59 1/2, Guer¬ 
rillero 59 5/2, Tangarupá 57, Financiera 44, Comba¬ 
te 59 1 2, Vendetta 44, Camors 57, Ary 59 12 Reve¬ 
lación 58 1/2, Reina 50, Athos II 1/2, Independiente 
(7, Herleta 57 12. 

De los caballos de la vecina orilla podemos ade¬ 
lantar á nuestros lectores los datos que van á conti¬ 
nuación, prometiendo darles á conocer en números 
sucesivos los pedigree' y las performances de todos los 
contendientes de la Internacional. 

Athos II, en 3 carreras que ganó en el presente año 
obtuvo en premios la suma de ,$ 22,500; Revelación 
en 7 carreras $ 16.500, Vendetta en 5 carreras pe¬ 
sos 12.500; Disoluta en 5 carreras $ 9.700: jReina en 
2 carreras S 4.500; Ary en 2 carreras $ 4.500 y Ca¬ 
mors en 1 carrera $ 2.000. 

Los datos que anteceden se refieren uiocamente al 
presente año, pues Athos ha sido importado de Eu¬ 
ropa precedido de una acreditad’ pwfoinan e y en 
cuanto á Revelación, .Camur y Ary llénen del 'alio 
pasado una foja de servic-js tal veí mas brillante que 
la de este año. 

Pero do lado v i Sé enterarán nuestros lecto¬ 
res poco á poce 1 ín la proporción del espacio que 
podamos disp r en cacti número del periódico. * 

—.Eljiraü 1 dírliJifisia de caridad que se ce- / 

[■‘••■■-s en el Hipódromo Nacional 

»«l .¿O., ... 


se le rinde en otra parte 
su grandioso funeral, 
otro genio colosal, 
investigador profundo, 
tan sabio como fecundo, 
recibe el bautismo.—¡Creo 
que se ilamó Galileo 
y que echó á rodar el mundo! 

PROBLEMA 

Siendo cierto, que á la par 
que un Miguel Angel moría 
un Galileo nacía, 
por contraste singular, 
se me ocurre preguntar: 

¿El dia que esto pasó 
ganó la Italia ó perdió? 

¡Qué diantre! Cuestión de gusto. 
¡Quien debió llevar un susto 
iué el sol, porque se paró! 

Marcos Zapata 


VÍtlrge ir 5:, Litig.iTíon 48, Heráclides 44. 

1200 metros —Cordón 61 Jj-Jarnrin 61. Farsit.i 56 
Murat 55, Tunante 52. Bren Venida, 48, H 1 1— 

des 46- ' • 

iO< 10 meteos— Coronel 56 k., Ágripiiiaifj ;¡2, Lu¬ 
cifer 53 11*2, 'Inocente it, Sarah 50 Ó2, Góñtfoií* 
46 M2, Fe 1 rless 44 1,2. 

Nuestros pronósticos son: 

Hervidero en los 2.000 metros^Nellie en los tyjo;. 
Tunanteen los 1.200 y Fearless en los 10Ó0V ’ 

En la clásica prueba Premio Europa, tiro 2.000" 
metros nuestro favorito es la invencible yegua del 
Stud San Luis: Financiera. En caso de. que esta no 
corra recomendamos i Maquiavelo como probable 

ganador. 

—Signet, Oliver, Annamite, Morella, Inca, John 
Dalton, Patriota, Satmette, Diletta, Araucaria, Fra- 
tello y Don Luis, antiguos pensionistas del Stud 
John Dalton de Buenos Aires, algunos de los cua¬ 
les ha obtenido mas de un dia ae gloria en el turf 
argentino serán vendidos en remate por orden judi¬ 
cial el 23 del corriente en casa de los señores 
Bulrrich y Ca. » 

Quedan enterados los propietarios de nuestras ca¬ 

ballerizas que deseen adquirir ejemplares pui sang 
que ya han dado buenas pruebas. Aprovechen la bo¬ 
lada, pues no es difícil que los caballos aludidos se 
sacrifiquen por cualquier precio. 



En : ?Tiíúti!SW próximo (que ya hemos dicho consta- 
' fa de 12 páginas, sin aumento de precio para lossus- 
critores) terminaremos la novela, o lo que VV. quie¬ 
ran llamar, Por seguir ¡; un galgo. 

Los personajes que en ella figuran van á pagar los 
vidrios rotos de todos los disgustos que nos han dado 
ios. Colab oradores que se ofrecieron para continuarla. 

Estamos dispuestos á echar mano de todos los re¬ 
cursos criminales para sanehezcaballerear á medio mun¬ 
do, con til de ver iejitfpo dg,. la Ijjstoria galgi-trágico 

Wi/Am ;fi .'Voq 

* * 

Encierran, la tropa *, 
aprontan Us i armas, 

se cruzan -al dia 
dos mil telegraÜiíS, 

recorren la costa 
de noche los guardias, 

Callorda dispone 
que ias tropas hagan 
maniobras y aprendan 
del luego fa táctica. 

Señores ¿que es esto’ 


Pío 



Problema 

UN ENTIERRO 

En la vieja catedral 
de una provincia italiana, 
dobla triste la campana 
con acento sepulcral. 

Se celebra el funeral 
de aquel coloso llamado 
¡Miguel Anoel! —Desdichado, 
irreparable momento; 

. ya es polvo el entendimiento 
¿O un sér tan privilegiado! 

UN BAUTIZO 

En la iglesia parroquial 
de Pisa, mientras al arte 


¿que ocurre? ¿que pasa? 

Dicen que dice el Presidente que no 
los Ministros que acaban "de salir. 


reemplazará 
hasta que el 

Banco Nacional haya hecho la conversión de sus bi¬ 
lletes y los presupuestos estén á la fecha. 

Sin que de pesimismo se haga alarde, 
es dado suponer, hablando en serio, 
que nos vamos á estar sin Ministerio 
hasta el dia del Juicio por la tarde. 

Se queja de su esposo N¡ c °Í2sa 
porque hace algunas noches no vá á casa; 
hasta que haya un cristiano que la arguya 
que si vá á casa, pero nó á la suya. 

Hemos sido invitados por la Comisión Organizado¬ 
ra, para asistir a las fiestas que en honor del ma¬ 
rino español Isaac Peral, se celebrarán los dias 21, 
22 y 23 en el Durazno. 

Agradecemos la galantería de la Comisión, desean¬ 
do el mayor éxito para la fiesta, 

y que a escuchar al gaitero 
y a comer el muy sabroso 
asado, con y sin cuero 
acuda el Durazno entero, 
desde el pellejo al caroso. 


Un guardia civil leyendo un diario á otro guardia: 

«En el Hospital Maggiore de Milán, acaba de des¬ 
cubrirse un fresco que según la opinión de peritos 
autorizados, es la primera copia que se hizo de La 
última cena de Leonardo Vencí.» 

—¡Quien pudiera tener una copia de la última 
cena que yo hice! 

—,Tu sabes quien es ese Leonardo Vinci? 

—No le oido nombrar nunca, pero si hace tiempo 
que no cena debe ser guardia como nosotros. 

• 

El dia que se anuncíela salida 
de un señor que conozco, aunque no trato, 
pues no traté á Ministros en mi vida, 
voy á beber champagne en la comida 
aunque tenga que ser del mas barato. 

El martes compró un amigo mío un impermeable 
magnifico. 

Por la noche llovía á cántaros, y se presentó en el 
cafe chorreando. 

—¡Qué tiempo hace! vengo empapado. 

—;No decías que ibas á comprarte un impermeable? 

—Si, hombre; le compré precisamente esta maña¬ 
na, pero bonito se me hubiera pnesto con la uoche 
que hace. 

• • 

A ti te gustan mucho 
los caramelos 
y por eso tus labios 
saben á ellos. 

¿Por qué lo niegas, 
si hay muchos que lo saben 
por experiencia? 

Un individuo apellidado Pateta denunció dias pa¬ 
sados á la Policía que su cuñado habia aparecido 
muerto debajo de un árbol, próximo á la casa en 
que vivia. Prévio reconocimiento del médico foren¬ 
se, Pateta condujo al finado á su casa. 

Dirá el muerto, del hoyo en lo profundo: 

—El linde mi existencia tuvo guasa, 
se me llevó Pateta al otro mundo 
y otro Pateta me llevó á su casa. 



En las fiestas eúskaras celebradas en el Cerro 
el domingo pasado, reinó la misma animación y entu¬ 
siasmo que otros años. 

Y hubieran sido mejores 
si el Gobierno que nos manda 
no hubiera hecho tanto escanda... 
(hagamos punto, señores.) 

a 

• • 

De la costa en que te bañas 
arena quisiera ser 
para hacerte cosquillitas 
en las plantas de ios piés. 

• 

• • 

A un señor Clavé, se le incendió una gran¡a que 
poseia cerca de la ciudad del Salto. 

AI saber la noticia adiviné 
la acepción que daria á su apellido 
el señor que esa pérdida ha sufrido, 
pues diría Clavé. ¡ya me clavé! 




Equis Equis— Paysandú—Coa la seca se le lia perdido 
á V. completamente la cosecha de gracia. Haga rogati¬ 
vas papa que le caiga, aunque no sea mas que un garúa 
de sai en polvo. 

Camtd.v— Minas—Ya se haD mandado. Muchas gra¬ 
cias por el interés. (El interés de servirme; no vaya i, 
creer el público que se trata del Interés de algon prés¬ 
tamo.) 

Contrapunta—Saos José—juzgada con la Imparciali¬ 
dad qqe V. me exije, su poesía no tiene piés, nf cabeza, 
ni tronco, ni nada; es decir, nada nó, tiene una mknga 
de disparates. 

C. T.— Salto— ¡Pues no se ha dicho eso pocas veces, 
qne digamos! 

Figueroita— Salto—En diminutivo y todo, se pone V. 
demasiado grande al compararse con el célebre poeta 
oriental. Es V, de la categoría del finado Federico 
Charles. 

S. B. A.—Colonia—¡Asi es el correo! Extravia las car¬ 
tas que Interesan y hace que lleguen á sn destino las 
que contienen versos malos como fos de V. 

Pega*pega —San Gregorio—Lo de V. t amigo mío, ni con 
cola. 

•Zuanete—Rosarlo—Es muy larga; pero para qne vea V. 
qne rindo caito al gdnio, publicare una de sus estrolas: 
«En tanto qne se adormecía 
en lOB brazos de la pobre madre 
declinaba la tarde 
y en el cénle et sol se extinguía.» 

Hlp-<Montevideo—Me apostaba cuatro reales A qne 
no es v. calvo. 

H. O.—Montevideo. 

N'o siga haciendo versos ni un Instante, 
pues la musa de usted no tiene enmienda. Mg'j 
¡Ni Montero saldrá nunca de Hacienda, ufo 
ai usted saldrá en la vida de Ignorante! 



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3ARANDÍ 847 


Hace calzado á medida, 
á unos precios muy baratos, 
y es la casa preferida, 
por ser la mejor surtida 
en botines y zapatos. 


Para hacer un buen regalo 
véte á Sienra sin dudar, 
porque Sienra, en su Bazar, 
nunca tuvo nada malo. 


Su martillo ha demostrado 
que, de todos ¡os que hay, 
es el mas afortunado, 

Í mes con di ha rematado 
a mitad del Uruguay. 


Si te dice un bebedor 
que en la casa de Orejuela 
no existe el vino mejor, 
le puedes decir, lector, 
que se lo cuente á su abuela 


Fotografía Inglesa, 


Pituquería 

V 18 DE JUUO NÚM. 5 
Nadie á pelar le aventaja, 
y afeitando es tan artista, 
que al filo de su navaja 
no hay pelo que se resista. 


Uruguay 178 

Es un médico especial, 
de quien diria cualquiera J 
que ha encontrado la manera 
de hacer al hombre inmortal. 


Zabala 154 

Elevó el martillo á Maeso, 
en campaña provechosa 
y no les digo otra cosa, 
porque es bastante con eso. 


Rincón 176 

Fotografía especial, 
en que se cópia á la gente, 
tan perfectlsimamente, 
que parece natural. 


ENTRE COMPAÑEROS 


eJnsmsoir 
i3 sfa obí 


Francisco Rodríguez Alonso 

85 DE MAYO NÚM. 111 

Todo el que hace sus egresos 
en la casa que propongo. 


lleva elegantes los quesos 
y no sufre <le mondongo. 


Procurador y Rematador 

colon NÚM. 148 

| Procura y remata 
y' con habilidad; 

por eso es que tieDe 
popularidad. 


¡Como engordas desde que has tomado posesión áo> I, 

ino! I 

■Es que como bien, á Dios gracias; y-ui? 

¡Ah! yo también comería perfectamente..:.-$i lleg'ára 


el caso, 


5 pesos por suscrlcion 


Desde lo princesa altiva 
á la que pesca en ruin barca 
todo, este libro, lo abarca. ' 
illabrá quien do se suscriba 
por el precio que se marca? 


Treinta y Tres 216 

El que rlje La Industrial 
es, como saben, señores, 
el Capitán General, 
de nuestros rematadores. 


Oficina: 18 de Julio 148 


Buenos Aires frente á Solí» 

Nunca dijerir podrá 
con facilidad usté, 
sino toma del café 
que sirve el Tupí-Nambi. 


Dentistas Norte-americanos 

cámaras 163 

Gracias á los especiales 
estudios de Prince é Htll, 
pueden comer mas de mil 
con sus dientes naturales 


Asunción ( Aguada) 

Me comprometo á probar 
que mejor que esta cerveza 
no la ha tomado Su Alteza, 
el Principe de Blsmar. 


Bacacay 7 

Se pueden lograr tres fines 
en esta casa, lector: 
beber bien, filmar mejor, 
y lustrarse los botines. 


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